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Personalidad, regularidad y calidad
son las tres palabras clave
que definen nuestro compromiso y la productividad y la edad
del viñedo son factores decisivos para lograrlo.
Elegimos solamente las viñas viejas de 50 a 80 años
de edad,
ubicadas en suelos pobres y con producciones adecuadas.
También las operaciones en verde como despunte, desniete,
deshojado y aclareo de racimos, permiten mantener un microclima
adecuado en cada planta, favoreciendo la maduración.
Experimentamos con distintos orígenes de roble y con distintos
niveles de tostado de las barricas para obtener el mejor resultado
con cada tipo de vino. Finalizada la crianza el vino se clarifica
con clara de huevo y se somete a una filtración grosera,
se embotella y es conducido a las dormideras.
Color púrpura con ribete morado de intensidad muy alta.
Lagrima coloreada y densa. Muy cubierto.
Muy frutal. Fruta madura y frutas negras con recuerdos a
mermelada de fresa y a ciruelas negras. Es balsámico, con
notas a hierbas aromáticas frescas. Aromas derivados de
su
crianza sobre lías y unos tostados y torrefactos de madera
de
gran calidad que amplían su perfil aromático.
En boca entra suave, muy carnoso y maduro, con una carga
tánica considerable de taninos dulces, maduros y amables,
seguido de sensaciones golosas. Con un postgusto complejo,
muy varietal y donde aparecen nuevamente elegantes torrefactos
y vainillas de muy buena calidad en armonía con la
frescura de las frutas. |